En septiembre de 1993 hacía mucho frío pero una sensación cálida me reconfortaba. En septiembre de 1993 hacía mucho frío porque hacía dos años que tomé la difícil decisión de abandonar, casi en su mitad, los estudios de Farmacia para preparar oposiciones a la Junta de Andalucía, había entonces hecho los exámenes pertinentes para el acceso a esa Administración pero aún no había obtenido los resultados. Y esto daba canguelo, mucho frío. En septiembre de 1993 una sensación cálida me invadía porque hacía dos meses que había comenzado a salir con la que mucho tiempo después sería la madre de mi hijo Alejandro.